La televisión imaginaria

Nací en el año 1981 con lo cual, en muy pocas semanas, cumpliré 32 años. No sé si porque voy avanzando en la treintena o por un cierto ataque nostálgico me siento muy lejana del mundo audiovisual que bombardea a los niños y a las niñas de esta década. Y esa distancia hace que, de algún modo, me refugie en mi baúl de recuerdos particulares y busque en él aquellas imágenes que me hicieron soñar en una infancia, la mía, que se me antoja que fue antes de ayer.

Es posible que me esté pasando como en la canción y que, “buscando en el baúl de los recuerdos, cualquier tiempo pasado me parece mejor”. No obstante, me parece que, a pesar de mi melancolía, hay algo en el concepto de niño y de niña que ha cambiado en los cerebros que programan e idean la parrilla infantil de las diferentes televisiones.

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Imagen de la protagonista de “El planeta imaginario” via “RTVE”

Empezando por la existencia de una parrilla infantil en las televisiones, creo que ésta va desapareciendo y que los pocos programas o series dedicados al público más joven son deprimentes en cuanto a su calidad se refiere. El concepto de niño o de niña ha cambiado y, si bien en un tiempo de explosión cultural y social como fue la España posterior a la muerte de Franco algunos intentaban potenciar en los niños y a las niñas su individualidad y su capacidad  creativa,  ahora son para la industria un público susceptible de ser sujetos de consumo, que incorporen esos valores en su día a día para, más tarde, seguir manteniendo la sociedad capitalista y neoconservadora en la cual nos hayamos y, cada vez más, va emergiendo de forma mastodóntica.

El niño no tiene la autonomía suficiente para consumir, pero sí sus familias que, arrastradas por los deseos i necesidades impuestos en sus hijos, se ven obligados a comprar cientos de muñecos absurdos que no tienen ningún fin en sí mismos más allá que el ostentar una pieza más de la colección. La complejidad de los objetos deseados por los niños y las niñas, lo poco que permiten que el propio niño se proyecte en ellos de forma creativa y la agresividad estética que de ellos se desprende así lo atestiguan. Las series y  los programas  que son el catalizador de la pasión por esos extraños objetos no hacen más que potenciar esas características dudosas en los propios niños y niñas.

Carl Sagan ya lo dijo: nuestra vida es corta y hay muchas cosas por leer, ver y escuchar. Así que escojamos bien para no perder el tiempo con cosas que no nos aportan, en realidad, nada.

¿La solución? ¿Eliminar la televisión de nuestras vidas?  Creo que, en ese sentido, cada familia ha de encontrar su propia fórmula y observar con detenimiento como son sus hijos e hijas. Hay miles de posibilidades teóricas y todas, según mi criterio,  han de ir en función de las realidades concretas de cada uno.

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Imagen del programa “El planeta imaginario” via “Youtube”

Mi deseo personal sería que las televisiones públicas volvieran a tener un concepto de niño y de niña ajustado a sus necesidades auténticas. Que los considerara como un ser inteligente y activo. Viendo las horas que se pasan algunos niños y niñas delante de la pantalla y, no pudiendo esperar a que los adultos se eduquen en la cultura de “apagar el televisor”, un país responsable y centrado en el bienestar de sus ciudadanos invertiría mucho dinero en crear una televisión de calidad para los más pequeños.

En ese sentido recuerdo con entrañable cariño programas como “El planeta imaginario” en el cual la protagonista vivía en un extraño país, con su amigo invisible y en el cual recibía visitas de extraños seres. El programa era de lo más sugerente y potenciaba el amor por la literatura, la pintura y las artes en general. Recuerdo como me inquietaba pero, a su vez, me sorprendía y me regalaba la oportunidad de crear en mi mente mi propio mundo imaginario. Soñaba con ser como la protagonista y perderme horas y horas delante de un cuento, construyendo marionetas o averiguando algún misterio (aunque pensaba que jamás iría a vivir a aquel planeta imaginario). ¡Quería crecer y disfrutar con mi propio crecimiento! ¡Qué diferencia con algunas niñas y algunos niños que tienen ganas ya de ser adolescentes sin saber lo que se pierden sino disfrutan de ese proceso!

Años más tarde (ya de adolescente) fui a ver una exposición de René Magritte. ¡Me quedé alucinada! Aquellas obras, sus personajes, parecía que bailaban delante de mí. Veía los cuadros y ya los conocía. Sentía que había caminado entre las figuras o que sus personajes me habían hablado. ¡Qué extraña sensación! Fue hace poco que descubrí que algunos programas del “Planeta imaginario” habían sido dedicados a este artista. Yo, por supuesto, ni me acordaba pero algo se había quedado prendido en mi alma.

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Imagen del “Planeta imaginario” via “Carta de ajuste”

Aquel programa era experto en el arte de sugerir e inquietar. No era un programa especialmente reconfortante puesto que, como niña que era, me sacaba de mi zona cómoda. Me colocaba en situaciones que me generaban preguntas o me obligaban a pensar más allá de lo que hacía en mi cotidianidad y, en ocasiones, me creó desazón. Era extremamente mágico y, en algunos momentos, recuerdo enfadarme con lo que pasaba. No por no entenderlo yo, sino porque ni siquiera mis padres lo entendían. Pero, a medida que he ido creciendo, algunas imágenes de aquel programa me han ido acompañando, y, con el paso del tiempo, he encontrado las respuestas a aquello que tanto me inquietaba. Descubrí la poesía y el lenguaje metafórico y entonces lo comprendí todo: los símbolos me habían hablado dejando un poso enorme y profundo en mi corazón y yo transformaba ese poso en función de mi realidad. Sé que existe gente que se considera damnificada por el programa y es cierto que no era un programa fácil. Pero lo más importante y que yo he aprendido a valorar con el tiempo es que era un programa que nos consideraba a los niños y a las niñas de los 80 seres inteligentes.

Como  los buenos relatos y narraciones los buenos productos audiovisuales permiten que los niños y las niñas vayan guardando en su corazón un montón de recursos emocionales, sociales y culturales que, más tarde, les permitan superar obstáculos y baches en sus vidas, encontrarse con ellos mismos y arraigarse a lo propio y auténtico de su cultura y familia. También el respeto con el que ha sido tratado un niño o una niña por los productos culturales le ayuda a desarrollar una dignidad determinada y una exigencia con respecto a las expectativas de su propia cultura.

¿Renunciar a la televisión o al mundo audiovisual? Ya digo que esa es una respuesta que ha de encontrar cada uno por uno mismo. No obstante, me parece que entregarle al dragón un lenguaje y herramienta tan potente es dejar que un grueso de la población se quede algo abandonada y, por otro lado, perder un recurso cultural más. Quizás, deberíamos empezar a recuperarla de forma taxativa, sin treguas ni aplazamientos.

Pues si bien algunos valientes, en un momento dado, se animaron a crear escuelas alternativas, quizás alguien se decida a crear una televisión alternativa que sea respetuosa con el público y nos haga mejorar como especie.

18 thoughts on “La televisión imaginaria

  1. Mare meva, Isabel… Com has fet per entrar dins el meu cervell?????? Ara farà dos anys q ue no tenim tele a casa, que no audipvisuals. Només cal veure els estudis de com la tv inhibeix la funció del cos callós, deixant els hemisferis cerebrals aïllats l’un de l’altre, en estat marsupial.

  2. hola!!! recupero mi ordenador después de dos meses, ha sido una gran aventura, porque era el único soporte por el cual veíamos mi hijo y yo, pelis…y estaba conectada de alguna manera, a veces insana al “mundo”… este periodo, que ha estado unido a una mudanza, he removido, reencontrado tesoros de todas la formas y colores…los libros han sido la gran estrella…
    yo vivo desde los 28, y ahora tengo 40…sin tv…por decisión propia…para mi…a sido un maravilloso regalo que me he hecho a mi misma…y ahora con un niño de 4 años, pienso que también se lo hice a él…
    en la mudanza me encontré con “el alquimista”, nada hasta ahora había leído de Coelho, ahora mi hijo muy interesado por las tapas duras y rojas del libro…o vete a saber porque.. un señal tal vez :-)….me pidió que se lo leyese…y yo intentando adaptar el lenguaje …se lo estoy leyendo…ayer se quedó sorprendido de ver que llevamos la mitad del libro…;) le encanta!! él lo llama el cuento del pastor!!!
    ahora, debo admitir que recuperar el ordenador y poder dejarte invadir por algunas películas, decididas por nosotros…me encanta también!!!
    …el planeta imaginario también a mi, siendo más mayor que tu, me produjo esa extraña sensación que tú tan bien describes…
    un placer volver a tener pc…y así poder disfrutar de mis paseos por la blogosfera…encontrándome espacios como este, que me aportan mucho!!! Gracias!!
    ahora, lo dejo descansar y me voy a dar un paseo…:)
    un abrazo Isabel!!!
    (… quiero ser parte de una tv diferente!!!!…en lo del cole alternativo,ya ando, hace tiempo!!!)

    • Benvinguda, de tornada, per aqui. Gràcies pel teu comentari i per les teves paraules. M’agrada molt el relat que has fet del llibre de Coelho i el teu fill. És una gran història per explicar aquesta de l’alquimista. Recordo la seva lectura amb molta estimació.
      En el meu cas la meva història amb la tele no ha estat mai precedida d’una idea. Les circumstàncies, un dia, van fer que em quedés sense tele. Després d’això, ja no en vaig tenir durant molt de temps, i vaig descobrir que no la trobava a faltar. També vaig descobrir que m’agradava molt més el cinema que no pas la tele fins que un dia, les circunstàncies, van tornar a fer que tingués tele. Però, quan m’hi poso, descobreixo que m’avorreix molt, que va molt ràpid per mi. Moltes vegades, m’hi poso, veig alguna cosa i, quan apareixen els anuncis, m’oblido, fins i tot, del que estava veient. La veritat és que no li faig gaire cas i si m’hi poso és per parlar sobre ella amb la persona que l’estic veient o veig alguna cosa molt puntual. Haig de reconéixer que, fins fa molt poc, no sabia ni com funcionaven els comandaments. Però també haig de dir que tot ha estat un procés molt natural, mai imposat pel meu cap i sí molt pel meu sentir propi. Crec, fermament, que en aquest sentit, cadascú ha de trobar la seva fòrmula. Me n’alegro que tu l’hagis trobat. Crec que us esteu fent un gran regal, només pel que ja transmets al teu comentari: el regal de fer, exactament, allò que voleu. Però potser, per una altra família, fer exactament allò que volen, és passar una estona davant de la televisió davant d’un programa comentant allò que veuen. Tot són possibilitats i totes són bones. L’important és que res ens esclavitzi, ni faci que el nostre desig més íntim passi a un segon pla.

      Una abraçada ben forta!!!

  3. Isabel…molt d’acord amb el que dius en general i, en particular, amb les sensacions, emocions i vivències que expliques mentre parles d’aquell gran programa, El planeta imaginari. Algunes vegades he mirat talls per internet i sempre em pregunto com pot ser que avui no existeixi quelcom semblant. Per mi un dels millors programes de la història. Allò si que ens permetia viatgar, pensar, imaginar i formar part d’un món fantàstic amb absoluta llibertat, adaptat al nostre món interior….
    Crec que aquell programa, amb la seva imatge “ochentera”, es podria passar perfectament avui dia a la TV i no només dignificaria part de la programació infantil sinó que segurament evidenciaria el fet que els infants són persones mereixedores de ser tractades amb respecte i per tant, mereixedores de rebre qualitat.

    • Estic d’acord amb tu. El que em transmeten els programes infantils actuals, fins i tot els bons, és que no confronten als infants amb l’incertesa. Són, en certa manera, plans. I això em sorpren ja que, precisament, l’incertesa és el gran tema d’aquest segle. Crec que recuperar l’esperit d’un programa com “El planeta imaginari” va en aquesta línia: moure als infants d’aquestes certeses tan absolutes per tal que es puguin trobar amb el seus propis recursos creatius.

      Una abraçada!!!

  4. Hola Isa, voy discrepar. Al contrario que tú, pienso que todo tiempo pasado fue peor, ja, ja… Lo digo porque nunca como ahora habíamos tenido tanto en nuestras manos la opción de matar a la televisión. Hoy por hoy podemos usar el cacharro sólo como monitor (cada vez mejores por cierto), olvidarnos del carnet de Súper y programar en la tele sólo aquello que nosotros elijamos. En 2013 podemos hacer nuestra biblioteca personal o coger lo que queramos directamente de esa La Biblioteca de Babel que es la red. Podemos recuperar lo mejor de la historia del audiovisual y de la producción actual (hoy como siempre existe gente con talento que hace cosas maravillosas para los niños), y programarlo como nos venga en gana: sin anuncios, sin horarios impuestos y, si me apuras, sin pagar un duro si no queremos.

    • ¡Me mola la discrepancia, Javier! Te voy a dar la razón en que es cierto que las nuevas tecnologías nos permiten tener más diversidad y, sobre todo, más fórmulas para poder filtrar lo que nos gusta y lo que no. ¡Tienes toda la razón! Y creo que, en ese sentido, es importante conocer esos recursos para usar la herramienta con criterio. Para eso es necesario una educación y una formación tanto para poder moverte entre tanta tecla y aparato como para poder seleccionar los contenidos con el mayor cuidado (sobre todo cuando nos referimos al público infantil).No obstante, el analfabetismo digital y la brecha que éste abre es muy elevado hoy en día en nuestra sociedad. En ciertos ámbitos y estratos sociales la televisión es el único elemento de contacto con otras realidades y eso hace que la televisión (sobre todo la pública) tenga que cumplir con la responsabilidad formadora y educativa como, en sus inicios, se había comprometido. Así que, mientras la población se educa tecnológicamente, el estado debería velar por el cuidado y cumplimiento de esa responsabilidad. Ésta es una tesis muy interesante que Pierre Bourdieu (uno de los sociólogos más importantes del siglo XX) defendió en su libro “Sobre la televisión” y que creo que se pierde y se difumina. Olvidamos que hay muchas personas que le conceden una credibilidad a la televisión que no es tal. No obstante, por la dignidad de esas personas, sí que debiera ser así. La televisión pública, según Bourdieu, tiene como primer objetivo: contribuir a la educación. Y eso es lo que debemos exigir.
      Por otro lado, también te diré que es cierto que hay productos audiovisuales infantiles interesantes en el panorama actual. No obstante, discrepo contigo. Te puedo asegurar que la tele dedicada a los niños y a las niñas de los inicios de los 80 era muy, muy, muy interesante. Igual ahora nos encontramos con algunas cabezas pensantes que tengan una mirada respetuosa con la infancia, pero en aquel tiempo de gran movimiento social y cultural en España y Cataluña fueron muchas las cabezas que tenían en mente ese respeto. Yo echo de menos ese “todos a una, fuenteovejuna” que se respiraba en aquella televisión.

  5. Quin gran bloc i quins articles tan aguts. Jo per edat vaig tenir uns referents audiivisuals força patètics de petita. He tingut la sort de conèixer aquest món de la mà de la gent de cinema en curs i ara disfruto d’aquest món que se m’havia negat. També penso sovint en l’educació dels nensper partdels adults i en la falta de sensibilitat dels productes audiovisuals que hi van dirigits.

    • Gràcies pel teu comentari, Sabina!! I quina gran sort que has tingut de gaudir del projecte “Cinema en curs”. Crec que tens raó en una cosa que apuntes: l’educació audiovisual dels infants passa per la sensibilitat dels adults. Molt important que els adults desenvolupem un criteri en aquest sentit!!!

      Una abraçada!

  6. Estimats joves (nens i nenas, pares i mares, mestres i educadors preciosos de l’escola viva de Congrés-Indians),
    acabo de fer 65 anys i per un cop voldria deixar unes reflexions en aquest bloc que m’entusiasma:
    -Pels que vam viure aquelles époques-entre els anys quaranta i els vuitanta del segle passat-, dificilment hi ha uns temps pitjors. Ni per nosaltres ni per les nostres decisions sobre quins elements de cultura i comunicació donar als nostres fills va ser fàcil . Vam passar per tots els punts; des de no tenir TV, negarnos-la a nosaltres mateixos per tal que els nens no la patissin o finalment triar molt acuradament els temps i els programes. Sort en teníem dels llibres…però sempre, també, triant…
    -Crec que mai podrem estalviar-nos/estalviar-los tot alló que ens caurà a sobre si continuem en aquest món canviant tant globalitzat i mediatitzat. Haurem de cercar tots els remeis, entre tots nosaltres, és clar.
    -Fer-nos presents en les decisions dels mitjants audiovisuals i rebutjant tot alló que considerem escombraries ( i penso que aquest i altres blocs participen en aquesta feina)
    -i finalment, i molt especialment, treballant per aconseguir unes ments crítiques, per a les que qualsevol tema pugui ser motiu de reflexió i qüestionament: també els valors i consequències d’alló que veurem ens hi poden ajudar…

    (Ara recordo una anècdota de dos nens jugant amb una consola en un programa de futbol: ells van decidir JUGAR A TRENCAR TOTES LES NORMES DEL FUTBOL. I ,EN EL JOC RESULTANT, HI HABIA COPS DE PEU, GOLS EN LA PRÒPIA PORTERIA…I SOBRE TOT, RIOTES QUE S’ESCOLTAVEN EN TOT L’EDIFICI).

    • Hola Mati,

      En primer lloc gràcies pel teu comentari. La teva mirada m’ha fet pensar molt i m’ha agradat reflexionar sobre la necessitat d’anar adaptant-se i trobant respostes que s’adeqüin a cada situació i circumstància. És molt interessant el que expliques sobre tots els moments que vau passar al voltant dels elements culturals visuals. Entenc que els anys viscuts des dels 40 fins els 80 hagin estat anys molt durs. No els vaig viure. La meva vivència, per contra, és ben diferent. Jo vaig néixer l’any 81, com ja he dit a l’article, i la sensació que em van transmetre els adults que m’envoltaven (família, veins, mestres) era d’una gran energia i vitalitat: sentia que ens cuidàvem, que cuidaven l’infantesa, que se l’estimaven i que tot era possible. Jo tinc la sensació d’haver estat una nena molt respectada, potser amb alguns errors de càlcul pel mig, però molt respectada per les generacions anteriors a les meves. I això no només m’ho transmetien els adults més propers, sinó la cultura i la societat en la qual estava inserida. Era quelcom que es respirava!!! No puc dir el mateix de més adulta. He sentit que els telenotícies, els programes de cultura i la televisió en general han anat perdent el respecte cap a mi i, en conseqüència, cap a les persones que se senten com jo.
      Penso com tu que no és una tasca gens fàcil, per tant, i que es pot perdre el fil fàcilment. El meu desig seria que agaféssim el vostre fil i el continuessim estirant amb tots els encerts i errors que pugume cometre, però sempre tenint en compte el respecte pels infants i joves.

      Moltes gràcies per la teva aportació, novament.

  7. La clau no està en el que ens serveixen a la televisió, sinó en el que nosaltre hi triem mirar. De gustos n’hi han un munt i, per això, hi han un munt de programes diferents. La qüestió és saber triar quins són els més addients per nosaltres i per als nostres petits. I està clar que a la televisió hi han programes infantils que potencien la imaginació i la creativitat. I si nó, aquí va una petita mostra: el programa de contes ‘Una mà de contes’.
    http://www.super3.cat/unamadecontes/conte/El-marcianet-lleig/catala/321

    • Hola!

      Ja he dit en una resposta anterior que, tot i que posem tot l’esperit crític a l’hora d’escollir la programació, i, tot i que fem tots els esforços per educar als adults que es troben dins de la bretxa digital i els infants, s’ha d’exigir una televisió pública de gran qualitat perquè el perill de generar bosses de marginalitat i ignorància és molt gran (sobretot en les capes socials més desafavorides). I sí hi ha productes de qualitat. És ben cert. Però hem d’exigir encara més!!! La televisió pública no hauria d’assemblar-se a una botiga de roba on cadascú compra (veu) allò que s’ajusta al seu pressupost familiar: si tens més diners, compres uns pantalons de més qualitat, si en tens menys, et compres uns de menys qualitat. De la mateixa manera, la televisió pública hauria de garantir programes d’alta qualitat per a tothom perquè aquest mitjà de comunicació no hauria de dependre dels nostres coneixements i del nostre criteri, sinó que hauria d’ajudar a construir coneixement i criteri.
      Per contra penso que, en aquest sentit, no és una qüestió de gust. És una qüestió de responsabilitat educativa. No es tracta d’educar el bon gust. Es tracta d’ètica i educació. Coses, segons el meu parer, molt diferents.

  8. Gràcies per la reflexió i pels records compartits, Isa.
    Jo penso que existeix certa por i rebuig a que a les vides dels nostres fills la televisió prengui el protagonisme (i la credibilitat) que ha pres en les nostres propies famílies i en les nostres pròpies infàncies (deixant a part la nocivitat que la pantalla pugui o no tenir en el cervell d’un infant petit, que a la xerrada de demà podrà ser un aspecta a valorar). Personalment em fa més por quan intueixo que aquest gran protagonisme l’acabarà tenint el mòbil-amb-internet-full time; que no sigui que els nostres fills ens retreguin tot el temps i la presència matern que els hi ha tret aquest “mitjà”! A hores d’ara, penso que ha deixat de ser un mitjà per convertir-se en una necessitat creada i addictiva, tal com ho va ser a la nostra llar materna la televisió.
    petons,
    Mònica

    • Sí, penso que el tema dels supermòbils actuals tenen quelcom de perillós. Com tot, pot ser una eina molt i molt útil, però també pot ser quelcom absorbent i addictiu. Aquí, cadascú s’ha de conèixer i saber quines són les seves limitacions. Per la meva banda, jo encara mantinc un mòbil prehistòric que no té la capacitat ni tan sols de fer fotos. I és que em conec i sé de sobres que amb un supermòbil estaria tot el dia enganxada. Però això és una opció molt personal. En el meu cas és així, però hi ha persones que el saben fer servir amb moderació. Suposo que també hi deu haver fases: quan te’l compres estas tot el dia enganxat i, quan ha passat un temps, ja no li fas gaire cas. M’imagino…no ho sé. Jo, per si les mosques, em mantinc amb el meu tronco-mòbil.

  9. Muy buena reflexión, sería interesante y casi increíble que el Estado se responsabilizara de la programación que se ofrece a los niños como seres activos e inteligentes. Hay mucho camino por recorrer pero algo se está moviendo, como en la educación en general. Me ha gustado mucho tu artículo, yo soy un poco mayor y veía la bola de cristal! En casa no tengo tele desde hace 10 años aunque sí ordenador, que es parecido, pero al menos elijo qué cosas son lindas para que vea la maga y cuáles no. Algo que me ha encantado de tu artículo es la referencia que haces al hecho de que los niños y niñas quieran crecer antes de tiempo… Es tan hermoso ver espectáculos o videos donde el lenguaje es simple y la imagen sencilla y no por eso estúpida… Creo que el gran problema es que los contenidos se adelantan a la edad por norma general… Disfruten de la infancia, criaturas, que es maravillosa!!! Besos y felicidades de nuevo!

    • Completamente de acuerdo, Gemma!!! La infancia es muy efímera y con los contenidos forzamos que se vayan quemando etapas…esperemos que, todo lo que se esté moviendo, también lo haga para preservar esta etapa tan linda, hermosa y mágica.

      ¡Un abrazo!

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