Como Hänsel y Gretel

Hay algo salvaje en cada niño, en cada niña. Algo no cuantificable, inconmensurable que palpita y brota conectado con la vida. Es algo que no se puede juzgar, que no forma parte de nuestra mirada adulta y que tiene luces y sombras que se mezclan entre ellas sin debatir un duelo más que bebiendo las unas de las otras. Hänsel_und_Gretel

Hänsel y Gretel perdidos en el bosque via “Wikimedia commons” 

Con el tiempo y los malos hábitos de nuestro día a día, nos vamos escondiendo, ocultando una parte de nuestro ser porque hemos de ser buenos, hemos de ser perfectos y así pensamos que lo mejor será esconder en un cajón oscuro aquello que los demás tememos que no amen de nosotros. Y empezamos a temer nuestra propia mirada porque pudiera ser el reflejo de la mirada de los otros y, por ello, nos volvemos ciegos pensando que así los demás también lo serán. También, de paso, ocultamos algunas de nuestras cosas bellas que se mezclaron y son, en muchas ocasiones, indivisibles de aquello que guardamos secretamente tras el velo de la inconsciencia. 2-grimm-hansel-and-gretel-granger

Gretel tirando a la bruja en el fuego via “EMSI” 

Pero el bosque nos aguarda, su humedad y su penumbra, sus sombras y sus luces, su silencio y su inmensidad. Nos invita a entrar para recuperar nuestra niña o nuestro niño perdido. Somos Hänsels y Gretels en busca de nuestro verdadero hogar que, al final del camino, encuentran una casita de chocolate, aparentemente dulce, que alberga una realidad muy amarga: una bruja que nos quiere devorar. Es una parte de nuestra alma enfurecida que se ha vuelto más fuerte oculta en la oscuridad. Haciéndola arder, mostrándola a la luz,viendo las llamas y cubriéndonos con su ceniza, podremos recoger los tesoros que esta casa nos obsequia. Entre ellos hay un espejo que, en otro cuento, encontrará una tal “Alicia” dónde podremos vernos y fundirnos con aquello que, en un inicio, estaba unido: las luces y las sombras. Y el niño o la niña que llevamos dentro, volverá a sonreir.

6 thoughts on “Como Hänsel y Gretel

  1. Cuanta verdad y que bonito Isa, y que bonito tb poder revivir en nuestros hijos ese algo salvaje que ahora juntos podemos compartir;)

    • Pues sí, según lo veo yo, el tener un contacto directo con niños y con niñas (y no te digo ya, ser padres) es una oportunidad para revolucionar nuestro interior e intentar revisar todas aquellas cosas que se han ido colocando dentro. Estar muy atentos a como todo ello se mueve, al estar con los niños y con las niñas, nos permite deshacernos de lo superflúo y poder cuidar lo, verdaderamente, esencial. El vínculo entre adultos y niños, es un gran regalo que nos da la vida. Yo intento aprovecharlo al máximo.

      ¡Un besote, Ana!

  2. Ojalá pudieramos hacer que nuestros hijos conservaran este lado salvaje…libre, rebelde y también inocente…porqué en nuestro mundo hay muy poca inocencia, menos rebeldía y ya no hablemos de libertad….y nos hace falta mucho de todo esto para aconseguir construir un mundo mejor…

    Saludos!!!

    • Pues tienes toda la razón. Nos hace falta mucho para, al menos, conseguir que cada uno sea más fiel a sí mismo y, por tanto, más respetuoso con los demás. Supongo que, gran parte de ese trabajo, ha de empezar por nosotros mismos. Si nos miramos a nosotros y vamos viendo aquellas cosas que no aceptamos de nosotros mismos, muy seguramente, actuaremos como un reflejo para los niños y las niñas que hay en nuestro entorno. Eso, creo yo, es mucho ya.

      ¡¡Saludos!!!

  3. Totalmente de acuerdo… cada persona cuando nace es puro potencial, es explosión de vida, y poco a poco todxs vamos matando esa parte e vitalidad por convenciones sociales… Conozco a una niña que es así: es feliz, es vital, pero claro… por ese motivo no sigue muchas de las pautas y normas sociales. La gente dice de ella que es ” una loca”, “una revelde”, “una viva-la-vida”… Pero a mi me encanta, porque me parece que es simplemente la expresión de lo que muchxs ya hemos perdido: nuestra parte más salvaje, más impulsiva, instintiva, y la que nos recuerda y nos acerca más a nuestro origen animal, a la naturaleza… a esa parte del ser humano que los valores cristianos y victorianos tanto nos han inculcado que escondamos y reprimamos.

  4. Lo que defines aquí se llama madurar, y no creo que sea del todo malo. Aprendemos a apartar algunas características que nos son perjudiciales en nuestro día a día y con eso perdemos algunas otras, pero en conjunto el “templado” del carácter es algo bueno.

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