Sobre el cuento

Hablar del cuento es hablar de lo invisible, de lo incuantificable, de, casi casi, lo innombrable. Es un valor que no cotiza en bolsa, que no se puede industrializar y tampoco mercantilizar.

Hablar del cuento es algo que no puede ser una moda pasajera, porque es una herencia arraigada en el tiempo, en el espacio, en la tierra y en todas las culturas. Es algo que se creó con afán de quedarse y que, mientras perdure, nuestro mundo tendrá una tabla de salvación. Junto con nuestros sueños (nuestro material íntimo, en una parte parte, compartido, en otra), los cuentos son el gran tesoro que todos hemos heredado.

1932._Билибин._Морозко

Imagen del cuento tradicional ruso “Morozko” ilustrado por Ivan Bilibin. Fuente “Wikimedia Commons”.

Dicen que los niños, mientras están en el vientre de sus madres, comparten sus sueños. Cuando éstos nacen, las madres, los padres, los abuelos y las abuelas les cuentan cuentos. Pero no estoy hablando de aquellos cuentos ilustrados que atrapan los ojos y seducen visualmente. Éstos cumplen su función estética, poética, incluso, y, si son obras de arte, pueden llenar el espíritu de cualquier individuo. Tampoco me refiero a aquellos que se leen directamente de un libro convirtiendo al adulto en un transmisor de historias que atrapan por su prosodia y el carácter dramático del lector.

No, no me refiero a éstos. Me refiero a los cuentos tradicionales explicados a viva voz.

La narración de un cuento tradicional es una elaboración infinita de los símbolos e imágenes que nos llegan “cultivadas” desde los tiempos en los cuales el ser humano se planteó domesticar la naturaleza a su favor. Es el momento en el cual apareció la agricultura y, a su vez, apareció una herramienta sutil para cultivar nuestras almas: los cuentos.

475px-Vasilisa

Imagen del cuento tradicional ruso “Vasilisa la Bella” ilustrado por  Ivan Bilibin. Fuente “Wikimedia Commons”.

Algunos cuentos han sido cuidados con mimo y, otros, en función de los poderes e intereses, han llegado quebrados, censurados o sacrificados. Pero, si atendemos a las versiones restauradas de los cuentos, nos hayamos con un material sensible de alto voltaje para los niños y para los adultos.

La principal diferencia entre leer un cuento y explicarlo sin soporte, disfraz ni artificio alguno es que, si nos desprendemos de los superficial y lo hacemos a “pelo”,  contar un cuento se transforma en un acto esencial y trascendental que empieza mucho antes de que el adulto mire a los ojos del niño e inicie la narración.

Clarissa Pinkola Estes (Mujeres que corren con los lobos) comenta que, cuando ella explica cuentos, siempre mantiene un asiento vacío para invitar a las almas de los que escuchan a sentarse en él y así poder percibir como el cuento crece y se ajusta a las necesidades de los corazones que laten con fuerza en el transcurso de la narración.

El acto de contar cuentos, por tanto, empieza en el narrador: en la elección del cuento, en la intuición que le guía y le orienta hacia una posible y nueva puerta que se abre para dar respuesta personal y auténtica a las conflictos de su propia vida.

Dadon_shemakha

Ilustración de Ivan Bilibin. Fuente “Wikimedia Commons”.

El contador – el buen contador – elegirá un cuento y, durante un tiempo, convivirá con él. Lo leerá varias veces, le moverá internamente, la hará hacerse preguntas e, incluso, lo incomodará. Muchas veces, los adultos leemos un pasaje de un cuento y decidimos censurarlo. Nuestras propias dificultades personales nos impulsan a hacerlo. En cambio, si somos valientes y reconocemos que aquello que nos incomoda es fruto de nuestros propios prejuicios o de nuestro desconocimiento, veremos en ello una oportunidad para descubrir cuales son nuestras autocensuras y los juicios injustos que emitimos sobre nosotros mismos.

Es así como, durante un tiempo, el adulto convive con el cuento, lo habita e, incluso, sueña con él permitiendo que el material simbólico del relato interactúe con su propio inconsciente transformándose mútuamente.

Cuando nos damos permiso los adultos para transitar el cuento con una mirada fresca, sin que la razón entre mucho en juego, aquello que expliquemos tendrá, no solo la herencia de nuestros ancestros, también una porción de nuestra alma, una parte de nosotros mismos que se habrá tejido en el relato y pasará a formar parte indisoluble de él.

473px-Bilitower

Imagen del cuento tradicional ruso “El pato negro” ilustrado por  Ivan Bilibin. Fuente “Wikimedia Commons”.

Esto equivale a mostrarnos prácticamente desnudos ante la audiencia y, por tanto, no son de extrañar las resistencias o las vergüenzas que puedan aparecer cuando nos veamos inmersos en estos actos. Y es que, paradójicamente, somos una sociedad más que habituada a ver los cuerpos desnudos tanto de hombres como de mujeres que teme y muestra un gran pudor a mostrar nuestras almas o nuestros corazones tal cual.

Y no es de extrañar, por tanto, que esto también nos ocurra contando cuentos porque como dice el poema “At the Gates of the City of the Storyteller God” “cuando se explica un cuento, se hace de noche” y la oscuridad no es nada bienvenida ya que nos asusta lo que pueda acechar en ella. Así que contar cuentos sin más artificio que la propia voz implica, ni más ni menos, que enfrentarnos, como adultos, a nuestros propios miedos.

Bilibin._Baba_Yaga

La temible bruja “Baba-Yaga” ilustrada por  Ivan Bilibin. Fuente “Wikimedia Commons”.

2 thoughts on “Sobre el cuento

  1. Bonita reflexión. Creo que cuando dejamos la razón más allá de nuestra mente y nos guiamos solo de aquello más intrínseco y personal, aparece un “yo” que en ocasiones nos da miedo mostrar. Y me parece interesante como vinculas este hecho con el acto milenario de explicar cuentos, en que sin lugar a dudas surge una transmisión de emociones y sentimientos muy personales.
    ¡Salutaciones!

    • Sin duda, el cuento es la muestra viva de que nuestros ancestros eran más inteligentes de lo que nosotros pensábamos. No tendrían internet, pero desarrollaron una herramienta tan y tan potente como los cuentos maravillosos (entre otros) que son excelentes para el desarrollo personal de los niños y los adultos.

      ¡Gracias por tu comentario!

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s