Poder o responsabilidad

Todos hemos oído hablar de la erótica del poder, de ese apego a ocupar lugares en las jerarquías que alimentan los egos de algunos. Desde la erótica del poder, hay personas que aman o les encanta sentir que sobrevuelan a los demás, que están en un escalafón superior al resto o que, incluso, son seres especiales que han merecido “ese privilegio”. Es desde ese lugar que muchos desarrollan una mirada estratificada de la humanidad y sienten ser mejores que otros y diferentes ganando en esa comparación, siempre, a los demás. Las personas que viven el poder de ese modo temen perderlo, les aterra la idea de dejar de obtener el refuerzo positivo que les conlleva ocupar esos lugares “altos” en las jerarquías. Dejar de formar parte de ello supone un golpe duro para su autoestima y para su ego y son aquellos que siempre se andan preguntando qué piensan los demás de ellos porque, en función de lo que piensen, el concepto de sí mismos se mantendrá inflado o no peligrará su lugar. Perder un puesto de privilegio es, para este tipo de personas, un golpe duro porque han colocado en él lo más preciado de cada uno: el amor propio. Ese temor les hace necesitar buscar las mil y una estrategias para mantenerse en ese lugar, para controlar cualquier árbol que le pueda hacer sombra y para confirmar que valen para ello por encima de cualquier otro.

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Imagen via Pinterest de “Dulce Montes de Valenzuela”

 

Todos conocemos casos así. No hace falta mirar muy lejos. En éstas últimas elecciones hemos visto a algunos pavonearse por conservar sus sillones de rancio abolengo que ocupan sin miramientos y usando perversos mensajes manipuladores.

Quizás eso sea legítimo y no voy a entrar a juzgar a quien base su amor a sí mismo en entrar en este tipo de juegos.

Pero me siento muuuuuuuuuuy lejos de ellos. Taaaaaaaaantooooooooo.

Desde mi perspectiva, prefiero desterrar la palabra “poder” para substituirla por la palabra “responsabilidad”. Desde mi mirada, la responsabilidad no es buscada, sino que son las propias circunstancias las que te llevan a asumirla. Visto así, ocupar un lugar de responsabilidad te convierte, de forma inmediata, en una persona “pringada” y, por tanto, para nada estás por encima de los demás. Al revés, tienes la obligación moral y ética de cuidar un compromiso y a las personas que han depositado su confianza en él. Te mueve, por tanto, la vocación de servicio y ni de lejos te sientes ungida de un aura especial. Eres igual que los otros. No te preguntas si vales o no vales para ello. Puesto que son las circunstancias las que te han llevado a ello, las circunstancias te hacen valer y, sino, te buscas la vida para estar a la altura de las mismas. Y, por supuesto, si alguien te quiere relevar en ese cargo de responsabilidad, le das gracias por ello y le deseas lo mejor. En ese sentido, no te mueve tu propio ego, tu propia necesidad de amor y afecto, tus necesidades económicas o tus carencias que no han sido cubiertas, sino el bien común. Y que, cómo bien indican las palabras “bien común”, es común a todos y a todas los que comparten objetivos e intereses en una comunidad, nación o país y se sitúa muy lejos de lo que a un único individuo le preocupa y un buen psicólogo le puede ayudar a solucionar.

Que se apunten esto algunos políticos y se lo repitan como un mantra antes de volverse a presentar a unas elecciones o mantener “secuestrados” algunos partidos políticos no permitiendo avanzar a aquellos que bien quieren escuchar y responder a la necesidad real de un sector del pueblo.

One thought on “Poder o responsabilidad

  1. ¡¡¡Cuánta razón!!! el poder es algo muy tentador y difícil de dejar escapar. Supongo que el problema viene en que en nuestro país no saben gestionarlo.
    Aun así, pienso que el poder está en nuestras relaciones, en como enfocamos el patriarcado, la inmigración, etc. Creo que en nuestro día a día podemos desmontar esa estructura jerárquica, con las acciones más cotidianas. Ayudando al inmigrante recién llegado a instalarse o tratando con verdadera igualdad sin distinción de sexo, género o gustos sexuales son acciones que cambian mentalidades. Y con eso se va cambiando el mundo poco a poco
    Gracias por compartir tus ideas!

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