Veo un doctor

9.13.09OliverSacksByLuigiNovi

La primera vez que cayó un libro de Oliver Sacks en mis manos fue en la facultad.

No recuerdo ni cómo ni por qué ésto acabó siendo así, pero lo que sí que recuerdo es que su título era tan original y desconcertante como impresionante resultó su contenido.

“Un antropólogo en Marte” se convirtió para mí en una de esas lecturas inolvidables que me dejó impactada y, a su vez, completamente descolocada.

Sus páginas hablaban de un neurólogo que se movía por el mundo buscando casos y pacientes paradójicos para descubrir, al fin y al cabo, los tesoros más olvidados del ser humano.

Un pintor ciego al color, una mujer Asperger que se inventó una máquina para darse abrazos, entre tantos eran presentados por Sacks y acababan siendo como de la familia.

Sin duda, acabé admirando ese ser humano que emerge tras un déficit, que se supera a sí mismo y que, por tratar de entenderse mejor a sí mismo, acaba entendiendo mucho mejor al otro.

Y también, recuerdo perfectamente como, al cerrar ese libro, admiré profundamente a ese doctor Sacks que me había descubierto un mundo, me había abierto mil puertas y me había puesto mis principios y valores del revés.

Después de esa primera obra vinieron muchas más. Entre ellas: “Veo una voz” en la cual nos descubre la cultura sorda (que no muda) y toda su riqueza;  “Despertares” que dio pie a la versión cinematográfica en la cual un “dormido” Robert de Niro se despertó por unos días; o “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero” donde encontramos otra serie de casos paradigmáticos.

El caso es que Oliver Sacks, me ha acompañado mucho. Es fácil que en la profesión de maestro te bloquees, te quedes sin imaginación o creatividad para afrontar las dificultades que en nuestra cotidianidad surgen.

También existe el desánimo y la frustración y el no poder ver las cosas desde otro punto de vista. En esos momentos, los maestros y las maestras nos quedamos en silencio y no sabemos ni que decir. En esos momentos míos, propios y personales Oliver Sacks ha aparecido en mi pensamiento.

Su forma de enfocar los trastornos del desarrollo, las enfermedades y sus consecuencias, los cambios vitales o las discapacidades ha sido para mí, siempre, una fuente de inspiración. Poder ver las cosas de otra manera, de una forma estimulante, divergente, asumir que la normalidad o la salud es algo muy relativo y ver que hay miles de formas de ser humano y que todas nos pueden conducir a la felicidad, siempre, ha sido algo más que importante.

Ahora es él quien se nos quedará en silencio, porque se nos está despidiendo, porque su vida se apaga. Y, aún, en estos momentos, sigue siendo un hombre ejemplar.

Desde aquí, darle las gracias a este gran sabio, a este gran hombre, por todo lo que siempre me ha acompañado y por enseñarme que existe la magia en el fondo de nuestro ser, a pesar de que la neguemos o de que no la entendamos.

¡Gracias, doctor Sacks!

Referències bibliogràfiques:

  • Sacks, Oliver (2002): Un antropólogo en Marte:  Siete relatos paradójicos. Barcelona: Editorial Anagrama.
  • Sacks, Oliver (2003): Veo una voz: viaje al mundo de los sordos. Barcelona: Editorial Anagrama.
  • Sacks, Oliver (2011): Despertares. Barcelona: Editorial Anagrama.
  • Sacks, Oliver (2009): El hombre que confundió a su mujer con un sombrero. Barcelona: Editorial Anagrama.

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